Seat 131

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Uno de los puntos fuertes del auto era su precio, que lo hacía muy competitivo, así como la visibilidad, climatización o guiado del eje anterior. En cuanto a los defectos, un acabado mejorable, el acceso exiguo a las plazas traseras o el comportamiento propio de su configuración anticuada con respecto a otros modelos de la competencia.

El SEAT 131 E se montó con el conocido motor biárbol diseñado por Lampredi de 1600 c.c. Para el L, a diferencia de su homólogo italiano que llevaba un 1300, en nuestro país se optó por el también archiconocido propulsor de 1430 c.c. proveniente de los 124.

Hasta 1984 estuvo este automóvil en producción con multitud de variantes, versiones y evoluciones estéticas, así como con motorizaciones de hasta 2000 c.c. de gasolina ó 2500 c.c. diésel y en carrocerías de 4 o 5 puertas (familiar).

La aparición del SEAT 131 en 1975 vino a cubrir el hueco existente entre el compacto SEAT 124 y el tope de gama de la marca representado por el SEAT 132.

La tecnología utilizada en la realización de este vehículo era muy clásica (podríamos decir incluso obsoleta), con tracción trasera por puente rígido, tenía la ventaja de que su mantenimiento y reparación era muy simple y económico, importantísimo esto último en una coyuntura mundial de crisis provocada por la subida de los precios del petróleo.

La carrocería sí que era completamente novedosa y según la prensa de la época “hace gran profusión de líneas redondeadas muy al gusto europeo”.

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